Cuidacoches: Se aprobó una prohibición llena de incógnitas

En la sesión ordinaria de este lunes, el deliberativo municipal dio luz verde a un mensaje del Ejecutivo para sacar de las calles de Santa Fe los denominados “trapitos”. La discusión se torno acalorada entre los ediles opositores y oficialistas cuando los primeros mostraron sorpresa por el súbito cambio de parecer de la gestión de Poletti respecto al tema y los últimos que defendieron la coherencia del mandamás respecto de la coyuntura. El concejal Pereyra, de hecho, aseguro que la eliminación de la actividad fue la postura del titular del palacio municipal “desde el día uno”. Más allá de la argumentación a favor de lo aprobado, sobrevuela con mucha presencia la incógnita de cómo se llevará a cabo el control de la prohibición. Otro legislador radical dejó entrever que los inspectores municipales estarán acompañados por la policía durante sus actuaciones, lo que señala una articulación con el Ministerio de Seguridad provincial pero, en los hechos, no hay información que así lo indique. Todos a favor de la inclusión al mercado formal de trabajo de las personas vulnerabilizadas que dependen de cuidar y limpiar autos pero no hay coincidencia ni certezas en el cómo.

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En la sexta sesión ordinaria del Concejo Deliberante celebrada en el mediodía de este lunes, se dio aprobación a un mensaje del Departamento Ejecutivo Municipal para prohibir a los cuidacoches en todo el ejido urbano de la capital provincial. La votación no fue unánime pero logró luz verde a instancias de la mayoría de Unidos para Cambiar Santa Fe y aliados. 

Antes de ingresar al recinto, la concejala justicialista Jorgelina Mudallel le adelantó a Edición Limite que su bloque, que comparte con Jorge Fernández, se abstendría de emitir voto pues inclinarse hacia uno u otro lado sería «irresponsable». En ese punto consideró necesario «seguir trabajando sobre el tema» para no caer en decisiones apresuradas en tan sensible materia.

«Está más pensada para la tribuna y los medios que para dar una solución a la gente»

Concejala Jorgelina Mudallel (PJ)

«El municipio ha ido de un extremo a otro en dos semanas», acusó la edila, al tiempo que señaló: «Hay problemáticas mucho más simples de resolver que no están siendo resueltas». En ese sentido, Mudallel confesó que no han recibido información sobre la prohibición de la actividad y, como lo aseguraría otra concejala más adelante, supieron de lo que se votaría en esta sesión a través de los medios de comunicación. «Esta decisión oficial no específica de qué manera harán el control» sostuvo y agregó: «Nos parece poco probable que pueda llevarse a la práctica porque no vemos los recursos humanos para ejercer el control necesario».

Desde el oficialismo, el concejal Carlos Suárez, respaldó el mensaje del Intendente Poletti y celebró la derogación de la Ordenanza 12.635 de 2019 que tenía «un enfoque equivocado». Según comentó en el recinto en aquel entonces «se intentó normar una realidad existente sin considerar lo que los vecinos necesitaban» por lo que sentenció: «Hay que prohibir la actividad de cuidacoches y abordar la situación de las personas que la desarrollan». Para el radical esos ciudadanos que no son los únicos en situación de vulnerabilidad «primeriaron a los demás que también buscan un sustento y ocuparon el espacio público».

Asimismo aseguró que la instauración de la prohibición traerá «claridad», lo que contribuirá a bajar el nivel de conflicto en la calle a partir de la implementación «gradual» del mandato municipal. «El Ejecutivo tuvo la valentía de tomar el tema», espetó y se refirió a la marcha atrás con el decreto que proponía el Programa de Estacionamiento Social Asistido, motivada por el descontento de los moradores de Barrio Candioti, dónde iba a ponerse en funciones. «La gestión escuchó a los vecinos», remarcó.

«El E.S.A fue el abordaje social que planteó el Ejecutivo»

Concejal Carlos Suárez (UpCSF)

Y en el pasaje más destacable de su discurso, Suárez habló con amplia franqueza: «Esta no es una actividad que nos interesa que se realice. Estas personas deberían tener otra salida laboral y la Ciudad está dando la señal de que cuidar coches no es un trabajo».

No obstante, ni de su voz ni de las del resto de sus pares cercanos al Intendente se oyó una solución o alternativa clara y certera para la problemática. Un par de veces se mencionó de manera muy tímida y sin profundidad a las «escuelas de trabajo». Se entendió, así, que ese parece ser el plan de la gestión de Unidos para Cambiar Santa Fe para el escenario de los «trapitos» que quedarán desempleados en un punto u otro.

Quien se expresó cabalmente acerca del quid de la cuestión fue el concejal Saúl Perman del monobloque La Causa. En primera instancia, el edil también se mostró azorado por «el cambio abrupto del Municipio» dado que dos semanas atrás pretendía darle marco legal y ahora sólo se erradicará la actividad. El concejal de la bicicleta cuestionó «la competencia» del Ejecutivo para llevar adelante la prohibición y pasó a comentar testimonios de vecinos sobre casos de cuidacoches que no son indeseables y que, en efecto, se desempeñan en los mismos lugares desde hace años en dónde han sabido construir un vínculo con sus «clientes», además de no tener conflictos con la ley.

Pero la claridad de la alocución de Perman llegó cuando aseguró que «no se puede englobar a todos los cuidacoches como violentos o delincuentes» y puso vehemencia en catalogar el fondo de la discusión: La inclusión. «Debemos pacificar la ciudad pero eso es imposible con exclusión», decretó de manera meridiana.

A su turno, la concejala de Mesas de Trabajo, Violeta Quiróz, también subrayó el cambio de parecer oficialista al que tildó como generador de «incertidumbre». Pidió que el Estado estudie al pormenorizado cada uno de los casos de las personas que trabajan en la vía pública cuidando autos. Asimismo, solicitó «ver las posturas de las personas que viven en la cuadra en la que trabajan los cuidacoches». En su mirada no se pude «disponer dentro de 4 paredes» y le recomendó a la gestión gobernante «ir a los barrios y hablar con los vecinos» y que así «sabrá bien qué hacer».

En otro orden, denunció el bajo perfil de la medida impulsada por el Ejecutivo al confesar que se enteró «por lo medios».

«¿Vamos a reemplazar una norma que no funcionó con otra que lo va a hacer ‘por que tenemos la voluntad’ de que funcione?», inquirió el concejal Fernández del justicialismo. Y se preguntó: «¿Cómo se logrará?».

Más tarde sobrevino un entredicho entre radicales y justicialistas sobre una arista que, a todas vistas, no reviste importancia en comparación con lo que se aprobó ni tampoco mejorará el la tesitura para los santafesinos. Amén de esto, el dato que quedó expuesto, merece atención del lector. Es que unos y otros comenzaron a discutir acerca de la temporalidad de la prohibición, si había aparecido de la nada en dos semanas o si proceder con una salida salomónica fue siempre el espíritu de la gestión. El edil Carlos Pereyra y su par Titi Barletta señalaron que «no hubo idas y vueltas» en torno a los cuidacoches y que la prohibición «estuvo en la idea del Intendente desde el primer día».

Y no menos valioso fue el dato sobre cómo se llevará a cabo el control que, entre líneas, deslizó. «La policía siempre planteó que esto es de competencia municipal y marcaba distancia. Así caíamos en el Estado bobo», disparó para luego subsanar que «el Gobierno provincial escucha y se puso a disposición». ¿Implica esto que habrá una intervención activa del Ministerio de Seguridad?.

«hay una decisión que tomó el Intendente, lo dijo en campaña, y está cumpliendo»

Concejal Leandro González (UpCSF)

Por último, el radical Leandro González, dejó un titular al cual ponerle el ojo: «Es una prohibición con una mano justa». A su parecer se trata de «prohibir para abordar el tema, para incluir los casos que ameriten políticas de inclusión social o educativas. También hay cuidacoches con antecedentes penales, en cuyo caso, la mano justa, es que estén detenidos».

«Quedó demostrado que nadie quiere tener a un cuidacoches en la puerta de su casa. Es la realidad que tenemos», sumó. Aunque lo más destacable de sus palabras fue que sumó más densidad al velo de dudas sobre la prohibición, al dibujar un escenario que no se había contemplado en el recinto: Qué ocurrirá cuando jueguen Unión en el 15 de Abril o Colón en el Brigadier López. ¿Cómo se efectivizará el control municipal o municipal y provincial, alrededor de estos eventos y en las zonas adyacentes a los estadios?

A la espera de más datos, precisiones o certezas, por el momento, sólo se sabe que la actividad de los cuidacoches está prohibida en la Ciudad de Santa Fe.